Jacques Maritain

Jacques Maritain fue uno de los más grandes pensadores del siglo XX. Fue un hombre de profunda pasión religiosa, filosófica y cívica, así como un testigo activo y participante en los acontecimientos de su tiempo.

La democracia internacional

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Luigi Bonanate y Roberto Papini. La democracia internacional (Una introducción al pensamiento político de Jacques Maritain)Club de Lectores, Buenos Aires, 2008, 143 páginas, ISBN: 978-950-9034-98-3.

 

La democracia internacional (Una introducción al pensamiento político de Jacques Maritain), es el primer volumen de “Encuentros”, colección de la editorial Club de Lectores en colaboración con el “Instituto Internacional Jacques Maritain” con sede en Roma. Se reúnen en él cinco ensayos de autoría de Luigi Bonanate y Roberto Papini, sobre el pensamiento político de Jacques Maritain.

Los ensayos tienen un hilo conductor que va desde lo general a lo particular, desde la visión maritainiana de la historia y la civilización al Estado, los derechos humanos, la democracia; y de éstos a las relaciones internacionales, a los problemas de la mundialización, de la autoridad universal y de la paz. Los temas están muy bien enhebrados, de modo que cada capítulo responde a una lógica en la estructura del libro.

Complementan este valioso volumen una nota biográfica y otra bibliográfica, ambas muy completas, elaboradas por Piero Viotto, profesor de la Universidad de Milán.

Luigi Bonanate, es especialista en relaciones internacionales; su preocupación en los últimos años se ha centrado en los problemas de la guerra, el terrorismo y la búsqueda de la paz. Profesor de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos en la Universidad de Torino, dirige allí el Centro de Estudios de Ciencia Política Paolo Farneti y la revista Teoría Política.

Roberto Papini, por su parte, es Profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Libre Asunción de María Santísima de Roma (LUMSA por sus iniciales en italiano). Graduado en Derecho en la Universidad de Macerata, ha obtenido títulos de posgrado en Derecho y en Relaciones Internacionales, en el Instituto de Estudios Políticos, en el Instituto de Altos Estudios Internacionales y en el Instituto Católico, todos ellos de París. Como he dicho ya, es el Secretario General del Instituto Internacional “Jacques Maritain”.

La larga trayectoria intelectual de Maritain que abarcó buena parte del siglo XX, comprendió los más diversos temas, desde la filosofía especulativa a la filosofía política y de la historia, desde la educación a la cultura y el arte.

El libro que presentamos plantea el problema de la vigencia actual del pensamiento maritainiano en política, y particularmente en los problemas de las relaciones internacionales de esta era global, en especial el tema siempre vigente de la posibilidad de una autoridad mundial, sus posibles características y límites.

Comienza con un importante estudio comparativo de las dos obras de filosofía política más importantes del pensador francés: el Humanismo Integral, publicado en 1936, y El Hombre y el Estado, que sale a la luz en su forma definitiva en 1951. Papini, autor de esta parte, pone de relieve la diversidad de enfoques de cada obra. Humanismo Integral es fundamentalmente un libro de filosofía de la historia y de la cultura desde la perspectiva de un catolicismo comprometido, crítico de los paradigmas del comunismo y del capitalismo liberal vigentes en la época, que postula la construcción de una nueva civilización fundada sobre valores cristianos, advirtiendo la imposibilidad de reconstruir un modelo basado en la religión como fue el de la Edad Media. Respetuoso del pluralismo, Maritain propone como fórmula superadora de aquellos paradigmas, la construcción de un humanismo teocéntrico, personalista y comunitario al que denomina “Una nueva Cristiandad”. Este libro, pensado en clave cristiana y para la reflexión de los cristianos, aunque trascendió largamente ese público, inspiró la acción política de muchos que se involucraron en ella con el ideal de lo que hoy llamaríamos una “tercera vía”, tan alejada del comunismo marxista como del capitalismo liberal.

En El Hombre y el Estado, en cambio, se advierte un enfoque hacia temas prácticos: los derechos del hombre, los medios y los fines, el Estado, la soberanía, la democracia, las relaciones de la Iglesia y el Estado, el problema del gobierno mundial.

Personalmente entiendo que no es que Maritain haya abandonado su propuesta de una “nueva civilización”, sino que, después de la experiencia de la 2ª guerra mundial, su reflexión se ha centrado en problemas más concretos a la luz de la filosofía política. Le preocuparon las condiciones para una auténtica democracia alejada de cualquier tipo de absolutismo, la que trasciende lo institucional porque requiere de la “amistad cívica” que es la savia que le da vida.

En El Hombre y el Estado desarrolla el concepto de “cuerpo político” como superador de la dualidad sociedad civil-Estado. Es realidad concreta y total que tiende al bien común, al que pertenece el hombre en su totalidad, que necesita de la Justicia como condición primordial y del que la Amistad es su expresión vital. El Estado es apenas una parte sobresaliente de él, encargada de perseguir la realización del bien común.

Tanto Papini como Bonanate repasan varias veces esta idea de “cuerpo político” que el filósofo extendió al plano internacional. Bonanate cree ver en la expresión una adaptación del concepto religioso de  “cuerpo místico” y en algún párrafo dice que el lenguaje de Maritain en este tema se vuelve un tanto “esotérico”, lo que no comparto, pues en el mismo texto el concepto se equipara al de “sociedad política”. Digamos que si bien es complejo, no es ni oculto, ni impenetrable. 

En el capítulo siguiente se desarrollan en detalle los temas fundamentales de El Hombre y el Estado, todos de notable actualidad: la teoría de los derechos del hombre, la teoría del estado, y la teoría de la mundialización y de la autoridad mundial.

Así se llega al punto de destino de las reflexiones de ambos autores, a la que están dedicados los tres capítulos restantes y explica el título de la obra. Bonanate y Papini destacan que Maritain -de activa participación en la elaboración de la Declaración de los Derechos del Hombre de las Naciones Unidas, de la que este año se cumplen 60 años- se anticipa medio siglo al proceso de “mundialización” o “globalización”, planteando la necesidad de la superación del “Estado soberano” como el protagonista central de las relaciones internacionales para evitar la supremacía de los fuertes.

Así como para lo interno de las sociedades Maritain sostuvo que el Estado es sólo un instrumento del “cuerpo político” para la realización del bien común y que la democracia trasciende lo institucional, en lo externo juzga insuficientes a las organizaciones internacionales para alcanzar una paz justa y sostiene la necesidad de que la humanidad forje un “cuerpo político mundial” en el que se encuentren “principios prácticos comunes” entre los hombres de diversas culturas y creencias para alcanzar un bien común internacional, donde los Estados fuertes no sometan a los débiles.

Bonanate y Papini señalan la notable coincidencia con aportes de especialistas contemporáneos. En especial, Papini ve una relación entre el cuerpo político mundial y la llamada gobernancia por parte de organizaciones intergubernamentales y privadas como las no gubernamentales. A la vez ambos, apuntan las dificultades que oponen a la construcción de ese cuerpo político mundial la conflictividad de estos días entre Estados, etnias, comunidades nacionales y religiosas.

Es interesante advertir un distinto lenguaje entre los capítulos escritos por Papini y los de la pluma de Bonanate. El primero aparece como más comprometido con el pensamiento del maestro, sin dejar de repensarlo a la luz de los nuevos problemas. En cuanto a Bonanate, no podría decir que es un crítico de Maritain, sino que, como él mismo lo dice en algún párrafo, se coloca en una situación de diálogo con el filósofo sobre los temas que le conciernen, concretamente la democracia en el proceso de mundialización y el problema de la paz.

El último capítulo del libro, escrito por Bonanate, se titula “Nostalgia de Paz”. Encontramos allí grandes interrogantes para la reflexión, pero no las respuestas. El autor se pregunta, ¿hacia qué paz?, ¿cuál globalización?, ¿cuál guerra? Recurre al Maritain que afirma que la paz requiere de tiempo, de maduración, de “preparaciones lejanas” de una sociedad política mundial y también que en la historia rige la “ley del doble progreso contrastante”, el del bien y el del mal, en lucha incesante. Bonanate, estudioso de los hechos de las relaciones internacionales, y sin abandonar su posición ética respecto de éstas, inyecta una cuota de escepticismo al preguntarse si la historia nos sirve de ayuda para salvar el abismo que separa a la esperanza de los acontecimientos, al espíritu de la materia. Escepticismo que también se trasunta en su pregunta final a Maritain en este diálogo a través del tiempo: si paz y globalización o mundialización, en lugar de combinar dos conceptos que se refuerzan, en realidad es una construcción de dos términos de sentido opuesto que se disputan la primacía.

 

En definitiva, éste es un libro que se lee con provecho por quienes ya conocen y también por quiénes aun no conocen el pensamiento político de Maritain. Para los primeros, es una valiosa ayuda para constatar la vigencia de las ideas del maestro en condiciones históricas que han cambiado; para los segundos, descubrir que Maritain es un clásico, es decir, un autor de la talla de Aristóteles, de Tomás de Aquino, de Montesquieu, o sea, de quienes pensaron condicionados por su entorno histórico pero cuyas ideas producto de su reflexión, se han producido para tener vigencia por siempre.

 

Gonzalo F. Fernández - Córdoba


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