Jacques Maritain

Jacques Maritain fue uno de los más grandes pensadores del siglo XX. Fue un hombre de profunda pasión religiosa, filosófica y cívica, así como un testigo activo y participante en los acontecimientos de su tiempo.

La persona humana y el Bien Común

  

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  GENTILE, Jorge et al. (Director) 2012. La persona humana y el Bien Común. Prólogo de Gonzalo F. Fernández. Córdoba: Edic. Alveroni. 344 págs

  La persona humana y el Bien Común es una compilación de catorce artículos escritos dentro de la órbita del pensamiento personalista de Jacques Maritain; fueron planteados en el marco de una investigación dirigida por los Dres. Jorge Gentile y Federico Robledo y avalada académicamente por la Secretaria de Ciencia y Tecnología de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba.

El Prólogo de Gonzalo F. Fernández, excede el mero carácter propedéutico asignado al género: no sólo proporciona datos sobre la índole de los trabajos a los que precede, sino sobre el tema central de la compilación, con  claridad  y concisión. Este último no es un dato menor: el prologuista sabe que su función se agota en ‘dar la palabra a los otros’.

Lo que en una primera lectura podría pasar por variantes sobre un mismo tema  se enriquece al adentrarnos en la estructura  profunda de los artículos: son trabajos de “autor” es decir, importa quién escribe no sólo por su solvencia en el tema, sino porque su escritura es una toma de posición frontal frente a la cuestión convocante. Lo que afirmo, supone el conocimiento de un dato contextual: sobran en los días que corren  las publicaciones que so pretexto de neutralizar el subjetivismo, se quedan en la mera descripción de un fenómeno, sin arriesgar  juicios, ni  valoraciones. En este sentido, destaco lo afirmado por Inés Riego de Moine en  torno a la ‘parresía’ y su significado en la retórica griega: “¿Quién hoy antepondría su ‘parresía’, exponiéndose a la burla, a la condena social-mediática, o a la pérdida laboral, por ejemplo?”(vid. pág. 122)

Las simples ‘variantes de superficie’ son mucho más que eso: responden básicamente a  cinco orientaciones o perspectivas: 1)Lecturas analíticas del concepto de Bien Común de Maritain en la coyuntura histórica de su formulación; 2) Lecturas interpretativas del concepto en relación con instituciones políticas o jurídicas de mayor amplitud; 3)Lecturas interpretativas del aporte maritainiano en su  proyección a la realidad política argentina de hoy; 4) Lecturas proyectivas del concepto a la sociedad global y multicultural, 5) Aplicaciones del concepto de Bien Común a desafíos puntuales de la contemporaneidad.

Dentro del primer grupo incluimos el  exhaustivo trabajo de Juan Manuel Burgos y el de Inés Riego de Moine, que lee al Bien Común como dimensión de lo personal, a partir del pensamiento de Mounier;  en el segundo a los de Jorge Gentile, Julio Plaza y Hugo Horvath, quienes establecen vinculaciones con la democracia, el derecho y el desarrollo humano, respectivamente, y el de Christian Schultess, sobre educación y Bien Común ; el tercer grupo está integrado por el de Alberto Santiago (h) sobre la cláusula constitucional del desarrollo humano en la reforma de la Constitución de 1994, por el de Federico Robledo referido a la recepción del concepto en el  Derecho Público Provincial argentino, el de Paola Pagliaroni que atiende a la realización del Bien Común en el Municipio y el de Marcela Puglisi  que lo  pone en relación con la  política educativa nacional.

El cuarto apartado, también de naturaleza proyectiva, amplía el marco de referencia del anterior para cuestionarse sobre la posibilidad de plantearse este concepto de cuño personalista en la sociedad global y multicultural: a esto responden , desde una esperanza bien argumentada (en conceptos, ya que no en hechos) los trabajos de Pedro E. Baquero Lazcano y María Laura Picón. Y en la última orientación o perspectiva, lo que hemos nominado como ‘aplicación a desafíos puntuales de la contemporaneidad’: los artículos de Rosa Ávila Paz (Internet) y Federico Robledo (h) (Bioética)

 

Hablar hoy del magisterio de Maritain y del Bien Común puede parecer un anacronismo inexcusable: nada hay en Maritain de pensamiento débil o líquido; nada hay en el concepto de Bien Común de realidad puramente textual. Quienes así prejuzguen este libro no comprenden el sentido de un magisterio: no la recepción pasiva de un sentido ‘congelado’, sino la pasión activa por la búsqueda de significados válidos para las circunstancias de hoy o de mañana.


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