Jacques Maritain

Jacques Maritain fue uno de los más grandes pensadores del siglo XX. Fue un hombre de profunda pasión religiosa, filosófica y cívica, así como un testigo activo y participante en los acontecimientos de su tiempo.

Sexo, Género y Matrimonio

Presentación

                                                                                     Rosa Angélica Avila Paz de Robledo[1]

El tema que nos reúne hoy en este panel se ubica bajo el título: “Sexo, Género y Matrimonio”.

La relación de estas tres palabras deviene de un tema de gran actualidad, como es de público y notorio, el tratamiento en el Senado de un  proyecto de ley[2] que aspira a reformular el  matrimonio tal y como lo conocemos hoy en día, y como el insigne jurista cordobés, Dalmacio Vélez Sársfield, legisló en nuestro Código Civil en el siglo XIX (el 25 de septiembre de 1869, mediante la Ley n.º 340, y entró en vigencia el 1 de enero de 1871).1

Éste ya tiene media sanción en la Cámara de Diputados.  Mientras se delibera, muchas personas están esperando una respuesta.

Sin embargo el tema no es nuevo,  en la antigüedad, ya Terencio decía “Soy hombre y nada de cuanto es humano me es extraño”[3].  

Actualmente, en nuestro país, han ocurrido algunos casos de matrimonios homosexuales con gran repercusión mediática en la Justicia[4].

De ahí entonces que pretendemos hacer un panel de carácter pluralista, abierto  a fin de sumar los aportes y hacer propuestas constructivas que ayuden a nuestros legisladores en estos momentos tan importantes para el país.

A modo de introducción quiero detenerme en estos tres vocablos: sexo, género y matrimonio. 

SEXO: es un vocablo multívoco, y muchas veces bastardeado, pero nosotros le vamos a dar el alcance  para hacer alusión a las diferencias biológicas que existen entre el hombre y la mujer  relacionadas con la reproducción y otros rasgos físicos y fisiológicos entre los seres humanos[5]. En realidad, el sexo proviene de la propia naturaleza del hombre, de ahí que cuando hacemos alusión al sexo estamos hablando de un hecho biológico.

GENERO: se refiere a las características que socialmente se atribuyen a las personas de uno y otro sexo[6]. En efecto cuando hablamos de género referenciamos a una construcción social de ahí que sea un vocablo multívoco que ha tenido y tiene y seguirá teniendo diferentes miradas acorde a todas las  aplicaciones sociales que tiene.

MATRIMONIO

El matrimonio, según lo define nuestro ilustre jurista Dalmacio Velez Sarfield   es la unión de un hombre y una mujer, y en ese sentido pone el acento, que el matrimonio es una institución que no solo vincula al hombre y a la mujer, sino que tiene una gran trascendencia y función social y de él derivan instituciones como la filiación, la adopción y por lo tanto queda sujeta al orden público[7].

Matrimonio significa trabajar el concepto de familia como primera célula de la sociedad aquí y en todas partes del mundo.

También,  el  matrimonio es la fuente de la familia, la salvaguarda de la moral privada y pública y la fuerza de la Nación.

El matrimonio implica ser familia  para constituir  el puente de equilibrio entre el individuo y la especie humana.

La observación de la naturaleza humana nos permite establecer: que la reproducción es una función social para la especie y no para el individuo, porque está ordenada para su conservación y no para beneficio del individuo.

El matrimonio es el que asegura la conservación de la especie a lo largo de nuestra historia milenaria.

No se puede hablar del sexo en la especie humana sin considerar lo relativo a la familia, ya que ha existido desde el comienzo de la vida humana sobre la tierra, como una exigencia de la naturaleza.

Es por ello que Dalmacio Vélez Sársfield consideraba que el matrimonio es la base de toda sociedad civilizada.

Hoy el instituto del matrimonio es el punto del actual proyecto de  reforma legislativa de nuestro Código Civil para darle cabida a la legislación del matrimonio de personas del mismo sexo. 

En esta línea recordemos el pensamiento de  Jacques Maritain, quien citando a Mortimer Adler  nos dice:

“que el precio de la paz es la justicia, el precio de la justicia la ley, el precio de la ley el gobierno, y el gobierno debe aplicar la ley a hombres y mujeres, y no meramente a los gobiernos subordinados”.

 Aquí nos detenemos para poner de relieve que el estado de derecho a través de sus instituciones y leyes debe atender a la realización del bien común.

Pero ¿qué es el bien común? No es la sumatoria de todos los privados, ni tampoco es un bien propio del todo social. En verdad,  el bien común debe ser una cosa éticamente buena que les permita a las personas humanas realizarse como un todo por su sentido trascendente.

En otras palabras recordemos a ilustre jurista Pedro J. Frías, quien nos enseña que  “El bien común –el de todos los todos del todo social- tiene sus bases en los valores de la sociedad misma, pero es construido institucionalmente por el Poder Legislativo”[8].

Mi aporte para la reforma legislativa que hoy abordamos a través de este panel,  es procurar hacer un debate abierto en esta temática que involucra a toda nuestra sociedad.

Sin embargo, en este proceso responsable,  me permito sugerir que tengamos como marco a la persona humana y también al principio de fraternidad, dado que el mismo es de la esencia misma del hombre, es el soporte de nuestra sociedad y es un principio que se encuentra consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (art. 1), la cual  tiene jerarquía constitucional de acuerdo al art. 75 inc, 22 de la Const. Nacional con la reforma constitucional de 1994,

Entiendo que es menester que realicemos un debate fraterno  y abierto buscando unirnos en las coincidencias y tratando las diferencias que nos separan con propuestas superadoras.

También es necesario que este debate sea abierto y que no se agote en este panel sino que lo podamos continuar a través de la página Web del Instituto Jacques Maritain a fin de que entre todos podamos lograr valiosos resultados.

Hoy,  nuestro compromiso vital de identidad nacional  necesita pasar  porque nos  preocupemos y nos ocupemos para que el principio de fraternidad  sea una realidad en lo institucional y en lo personal a lo largo y a lo ancho de nuestro territorio argentino.

Es necesario que vivamos con la audacia de la esperanza un destino y fraterno en valores, ideales y obras para las generaciones del mañana

 

[1] Doctora en Derecho y Ciencias Soc. (UNC).Prof. Titular de Teoría General del Proceso y Derecho Procesal Civ,  Miembro de Comisión Directiva del Área sobre Estudios de América Latina –A.E.A.L. (UNC.). Profesora Titular de Derecho Procesal Civ. y Lab. y Directora de  la Maestría e Instituto de Derecho Procesal (UNLa.R). Académica correspondiente por prov. de Cba. de la Academia Argentina de Ceremonial. Presidente del Tribunal de Disciplina de Abogados. Par Evaluadora de la Comisión Nacional de Acreditación y Evaluación Universitaria, C.O.N.E.A.U. y  Docente Investigadora (UNC.) Categoría 1-Ministerio de la Nación, Ciencia y Tecnología de la Nación.rosaavilapaz@gmail.com/avilapaz@arnet.com.ar.

[2] Proyecto de Ley de Liliana Teresita Negre de Alonso en Expte. Nº1560/1.

[3] “Homo sum et humani nihil a me alienun put”

[4] “Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, sala F (CNCiv)(SalaF) ~ 2007/09/26 ~ R., M. de la C. y otra c. Registro Nacional de Estado y Capacidad de las Personas” en la que una pareja constituida por dos mujeres solicitó casarse, presentaron un amparo que fue denegado en primera instancia. Alegaron en el INADI,  “queremos los mismos derechos con el mismo nombre”.

 

[5] BERMUDEZ TAPIA, Manuel, Análsisi de las Teorías de Género en el Perú

[6] Ibidem.

[7] Código Civil en la  nota al título 1 de libro 1, sección segunda, del matrimonio, textualmente dice: "No es extraño, pues, que los derechos, deberes y obligaciones que nazcan de tan importante contrato, no se dejen a la voluntad de los contratantes, sino que sean regidos por las leyes de cada país"

[8] GENTILE, Jorge (Compilador), Poder Legislativo,  Aportes para el conocimiento del Congreso de la Nación Argentina,  Fundación Konrad – Adenauer, Oficina Uruguay, Montevideo, Uruguay,  2008, p. 35.


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