Jacques Maritain

Jacques Maritain fue uno de los más grandes pensadores del siglo XX. Fue un hombre de profunda pasión religiosa, filosófica y cívica, así como un testigo activo y participante en los acontecimientos de su tiempo.

PLURALISMO Y CULTURA

 

 

                                                                                    Lila Perrén de Velasco*

 

  “Desde que somos un diálogo / y   podemos oír unos de otros”. Queremos tomar como punto de partida y centro de nuestras reflexiones sobre pluralismo y cultura estas palabras del poeta  Hölderlin,  porque instaura dos ideas a nuestro juicio fundamentales: 1) que somos un diálogo y 2) que podemos oír unos de otros. Comenta Heidegger a propósito de la afirmación del poeta: “El ser del hombre se funda en el habla, pero ésta acontece primero en el diálogo 1) y el supuesto de ese diálogo es poder oír unos de otros (2)  Es la capacidad de  dialogar y de oír al  otro lo que concede jerarquía a la existencia y por tanto a la convivencia, ya que vivir es con-vivir.  Sólo en la relación dialogal el hombre acaba de ser lo que está llamado a ser.”Si no digo no soy ... (porque) “hablar es ser más hombre/ dentro de la hombría sustantiva” 3). Se trata de hacer del pluralismo  una oportunidad y no un riesgo, una integración y no una marginación. Convertirnos en seres pontificales, hacedores de puentes y no abroquelados en nuestras murallas. S.S. Juan Pablo II  en su Mensaje para la jornada Mundial de la Paz  del 1º de enero de 2001 taxativamente sostuvo que el  diálogo entre culturas es condición para la paz. Y José García Nieto lo expresa poéticamente: “En el combate, en el diálogo/ las lanzas/ se vuelven cañas./ el cáñamo las une, y por ellas el viento/ serenamente pasa” Y añade: “Si tú respondes / es porque has oído... es porque también/ atesoras y guardas/ la clave que te pertenece,/ que te revela y en la que te exaltas.”4)

         La  UNESCO, al referirse al diálogo intercultural, considera que cada cultura se nutre de sus propias raíces pero que solo se desarrolla en contacto con las demás culturas.( para ello aconseja y promueve el “turismo cultural) , con lo cual se destierra la soberbia del hombre que no reconoce su indigencia radical, necesitado del otro para conjugar sus raíces y su destino o su ser potencial y su ser actual Tendemos a vivir como narcisos, enamorados de nuestra propia imagen reflejada en  las aguas, sin advertir lo diferente, encerrados en el laberinto de nuestra propia imagen cultural. El tema puede considerarse desde diversas perspectivas:1) las culturas de otros países muy alejados en el espacio ( Ej. Oriente, África,) que a veces rechazamos y hasta calificamos peyorativamente ( son todos fundamentalistas, ignorantes, primitivos, fanáticos, ociosos, etc.) con una gran ligereza fruto del desconocimiento, de no oír a los otros. En este sentido la UNESCO  propicia el fomento de la investigación histórica sobre los procesos de interacciones culturales y sus posibilidades de cooperación.  2) Las culturas de los que se han radicado en nuestro país y tienen derecho a no sentirse marginados.( culturas que llamaremos “ situadas”). El inmigrante porta su cultura y con ella aporta algo nuevo. Históricamente los pueblos han sabido adaptarse a otras culturas porque la cultura no se transmite de manera biológica. 3) Las culturas de los nativos frente a los conquistadores y viceceversa; (también situadas) 4) las culturas imperialistas  que pretenden imponerse con esa suficiencia de larga data que ya llevó a  la soberbia romana a llamar “bárbaros” a todos los extranjeros, en un tutelaje cultural y que, a través de los medios,  van imponiendo no sólo su lenguaje sino una  actitud ante la vida sin que esto signifique caer en la creencia ingenua de una autonomía absoluta en medio de un cosmos superglobalizado. Importa el cultivo (vocablo etimológicamente relacionado con cultura) de una interacción vital,  ya que los derechos culturales son parte integrante de los derechos humanos, asumiendo todos los aportes en la búsqueda de un conocimiento propio , para balbucear nuestras propias palabras, fundiendo en nuestra matriz, lo que incorporamos de otras culturas. Impostergable misión para no ser “devorados por los de afuera” como decía Martín Fierro o como expresó nuestro Marechal: “es peligroso dejar vacío un escenario histórico: otros actores vendrán y representarán otro drama”

         No hay una interpretación unívoca del término cultura, esa configuración simbólica de la vida humana; se va desplazando el eje axiológico hacia el ideológico o el etnológico . Maritain  nos ha dado su conocida definición de  la cultura como  la plenitud de la vida propiamente humana, que comprende no solamente el desarrollo material necesario y suficiente permitiendo llevar una vida recta en este mundo y, sobre todo, el desarrollo moral, el desarrollo de  las actividades especulativas y las actividades prácticas, la artística y ética que merece ser llamado con propiedad desarrollo humano .

         De acuerdo con este concepto, no nos referimos al sentido elitista, solo como las realizaciones del arte ya que  la cultura está tan presente en las prácticas cotidianas y en las acciones colectivas como en las acciones del arte y del pensamiento La cultura, como ya dijimos,  etimológicamente relacionada con cultivo, supone tierra propia ( un espacio común o el margen de arraigo que toda cultura debe poseer.)  

         Tomamos el término cultura como “datum” ( lo dado, lo legado), y el lenguaje es un elementos importante de esa red intersubjetiva que constituye la cultura.  El hombre aprende su lengua materna o la de aquella comunidad a la cual se incorpora, para poder dialogar, en una apelación a una instancia común a los otros hombres. Por eso, cuando se habla de un Tercer Mundo no significa predicar un retorno sino una síntesis. Redescubrir no lo distinto sino el estrato fundante que le es común aceptando lo distintivo. Es “aceptarse diferentes para convivir complementarios”, propiciar el acuerdo sin deslegitimizar el desacuerdo,  ya que el todo, en una comunidad plural, no es meramente la suma de sus partes, sino el resultado de un único ordenamiento y una única interrelación entre sus partes que han producido una nueva entidad.. La cultura es algo más que la suma de sus rasgos;  es un conjunto articulado de conducta individual y social.  Se comporta, analógicamente, como Maritain lo sostuvo para el bien común ( que no es lo mismo que la razón de estado) y  difiere de la simple suma de los bienes individuales y está por encima de los intereses del individuo en cuanto éste es parte del todo 5 ). Desde luego ,toda afirmación de un grupo cultural denuncia su limitación ya que, afirmarse con ciertas características es diferenciarse, lo cual no significa necesariamente marginarse o ser marginado. La historia nos ha dado numerosos ejemplos de lo que significa la pluralidad cultural integrada en un proyecto común imposible sin el aporte de  las diversas etnias en una situación agonal ,en el fecundo sentido de lucha, para lograr una síntesis enriquecida por los diversos aportes sin menospreciar lo exógeno. Así en el siglo XIII, en la corte de Alfonso X el Sabio,  el monarca reunió a cristianos, moros y judíos ( lanzas godas, zoco árabe, barbas sefardíes)  y el magnífico resultado fue la Escuela de Traductores de Toledo y las realizaciones culturales  con la participación de todos.

          A veces los impedimentos  para un diálogo plural surgen del desmesurado personalismo (en el poder), con intereses fragmentarios, opuestos al espíritu de unidad que debe privilegiarse. Desdeñar lo otro solo puede hacerse desde una voluntaria decisión de empobrecimiento.. Pablo, en la Epístola a los Filipenses (2,3) dice “que cada uno, humildemente , estime a los otros  como superiores” Si hay reciprocidad en esa conducta se creará el ambiente de intercambio enriquecedor, porque el pluralismo cultural no es algo “creado” arbitrariamente, sino algo pre-existente. Está ahí y el problema es cómo asumirlo.

         En América, más allá de las disputas y reproches que se suceden desde hace  cinco siglos, lo que llegó ,como dijo Carlos Fuentes al inaugurar el III Congreso Interamericano de la Lengua ( Rosario 2004), era” el legado de la palabra griega que nos enseñó a dialogar, de la letra romana que nos enseñó a legislar, de la más multicultural de las tierras de Europa, España celta e ibera, fenicia, griega, romana, judía, árabe y  cristiana“.

 Pero faltaba algo para completar la redondez cultural y no sólo geográfica del mundo: el aporte indígena. Y así  el  arte barroco , primer sello cultural de España, elemento totalizador de la inculturación latinoamericana, se enriquece porque los nativos empiezan a  esculpir sus propias figuras, a expresar sus mitos, sus creencias, a exaltar su flora y su fauna. De esto quedan múltiples ejemplos, así en las misiones jesuíticas ( como escribió Salvador Cabral) “basta observar las ruinas en detalle y con detenimiento para ver las huellas de aquel arte, por cuya fina inspiración uno siente que es parte de la armonía vigorosa del conjunto. Pájaros y ángeles, por ej. desprendiendo  la misma sensación de no estar solamente allí, sobre la piedra tallada; puntas de alas dejando en la piedra la instantánea de un vuelo; rostros indianos de expresiones  místicas y además escudos lujuriosos entremezclando víboras y perros, aves de presa y signos de liturgia. Sí, era exacto lo que dice Tissera” La mente indígena encontró en sí misma una solución estética: elevó la naturaleza al misterio y dio al misterio un trazo concreto” 6). No era la supremacía de dominadores sobre dominados sino una integración de culturas en toda la rica dimensión de un diálogo que significó un nuevo punto de partida, un incorporarse a la memoria que constantemente va rehaciéndose, sin uniformar mentes, expresiones y tradiciones. Esto fue muy evidente en el proceso de inculturación de las reducciones jesuíticas donde los padres de la Compañía se preocuparon por tomar en consideración las tradiciones y hasta las instituciones tanto a  escala del continente como a escala de las tribus guaraníes, poniendo el acento en las enseñanzas de la cultura amerindia..

Quizás valga, como cierre de estas simples reflexiones que no pretenden proponer una solución sino un cambio de actitud en torno a objetivos comunes al hombre, recordar lo que Fanon el africano y negro (por ello doblemente marginado) escribía en su “Escucha blanco” No quiero ser víctima de la Trampa de un mundo negro. Mi vida no se consagrará a hacer el balance de los valores negros. No hay mundo blanco, no hay ética blanca,  no hay superior inteligencia blanca. Hay de cabo a rabo del mundo hombres que buscan. Tengo que recordarme en todo momento que el verdadero salto consiste en introducir la invención en la existencia No hay que intentar fijar al hombre pues su destino es ser soltado...¿Superioridad? ¿Inferioridad? ¿Por qué no intentar sencillamente la pruebas de tocar al otro, sentir al otro, revelarme al otro? ¿Acaso no se me ha  sido dada mi libertad para edificar el mundo del  ¿ Mi última oración: ¡ Oh, cuerpo mío, haz de mí siempre, un hombre que interrogue!” (7).

Pero la interrogación exige esperar la respuesta lo que no siempre sabemos o queremos practicas. Hace dos mil años Pilatos preguntó ¿qué es la verdad? Y porque se fue sin esperar la respuesta se quedó sin conocerla cuando se hallaba ante la Verdad en persona. Hay que contar con la palabra del otro, oírla, aprender a dialogar  y de este modo volvemos al principio de nuestra exposición, con  la cita de Hölderlin: “desde que somos un diálogo y debemos (no simplemente podemos) oírnos los unos a los otros.”

 

NOTAS

 

 

1)    HEIDEGGER, Martín (1973) Arte y poesía. México: FCE, pág. 34

2)    ib.

3)    GARCÍA NIETO, José. (1983) Nuevo elogio de la lengua española. Madrid: Real Academia Española, pág. 18

4)    Id. Pág. 19 ( los subrayados son nuestros.)

5)    MARITAIN, Jacques (1984) Para una filosofía de la persona humana. Bs.As. : Club de  Lectores, pág. 194

6)    CABRAL, Salvador ( junio 1978) “Los guaraníes y las misiones jesuíticas” en Megafón Nº 7, Revista Interdisciplinaria de Estudios Latinoamericanos.  Bs. As. : Editorial Castañeda, pág. 30

7)    Cit. por Mario Casalla ( julio 1975) “Situación histórica, cultura latinoamericana y cultura universal.” En: Megafón Nº 1, Revista Interdisciplinaria de Estudios Latinoamericanos, Bs. As.: Ed. Castañeda, pág. 56

 

* Del libro Pluralismo y Derechos humanos, de Gonzalo F. Fernández y Jorge H. Gentile (compiladores), Alveroni Ediciones, Córdoba, 2007.

** Doctora en Letras. Profesora de la Universidad Católica de Córdoba y ex Profesora de la Universidad Nacional de Córdoba. Escritora y poeta.


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